Hoy tenemos mucho ritmo y una intensa melodía porque el otro día vivimos un taller de música que fue increible ya que experimentamos muchísimas emociones y sensaciones de las cuales no eramos conscientes.
Nos fuimos a una clase que tenemos en nuestro pasillo que es bastante grande para que pudiésemos bailar con ganas y sin estar todas muy pegadas, hicimos un círculo grande todos los componentes de la clase junto con nuestra profesora de Literatura y se unió la profesora de música ya que le parecía una muy buena opción de poder expresar emociones a partir la música.
Sonia, nuestra profesora de literatura, nos dijo que iba a poner una serie de canciones y ella iba a ir señalando a alguna de nosotras para que bailásemos siguiendo el ritmo de la música. Al principio, sentimos bastante verguenza y miedo porque no nos apetecía bailar delante de toda la clase pero en el momento en el que nos toco salir, la verguenza y el pánico se nos fue yendo poco a poco y nos dimos cuenta de que a partir de la música podemos reflejar lo que estamos sintiendo en cada momento.
Fueron tres canciones distintas, cada una de ellas se caracterizaba por unas características distintas.
La primera fue la canción de Solveig de Grieg, la segunda era la cabalgata de las Valquirias de Wapner y la última, El cascanueces de Tchaikovsky.
La primera de ellas nos transmitío paz, tranquilidad y relajación, la segunda, nos transmitíó fuerza, valentía y motivación y la última por su parte, nos transmitió alegría, ganas de bailar y movernos por el espacio, momento de bailar con la gente que queremos...
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